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HEMOS TRAÍDO CÁDIZ A FLOW COOKING

HEMOS TRAÍDO CÁDIZ A FLOW COOKING

HEMOS TRAÍDO CÁDIZ A FLOW COOKING

El pasado sábado, 1 de Octubre, Flow Cooking se contagió de la sal del sur del sur gracias al taller de cocina Gaditana que impartió la bloguera Luz Luciérnaga Sabrosa.

Este verano nos enamoramos de la tierra gaditana, de sus playas, de sus atardeceres, de la alegría de la gente y, por supuesto, de su comida, de su atún, de sus frituras, de sus vinos… Decidimos intentar traer a Albacete la esencia de sus sabores más característicos, de sus platos más tradicionales y, como no, aprender  de mano de unos auténticos expertos la manera de prepararlos. Y nos trajimos a Luz y a Juan, desde La Luciérnaga, su casa a pocos pasos de la playa de La Barrosa, un encantador rincón donde Luz escribe como bloguera gastronómica y desde donde nos muestra los mejores manjares gaditanos.

Con productos directamente traídos de Cádiz, los 15 alumnos que participaron en este taller  pudieron preparar su propio atún embotado, participar en la preparación del surtido de fritura gaditana ( Bienmesabe, Choco, puntillitas, boquerones, Acedías), pelar, cortar y preparar la mezcla de sabores para las papas alíñás, freír su propia tortillita de camarones y ver como un plato tan sencillo de preparar como es unos fideos gordos con almejas, se convierte en un manjar exquisito con productos de calidad. Además, lo que nos guardamos para nosotros, fue la suerte de ser participes de los trucos de esta cocina tan rica y variada.

Durante todo el taller pudimos degustar una escogida selección de vinos de la tierra de Bodegas Manuel Aragón, El Sanatorio. Juan, con sus extensos conocimientos sobre el vino gaditano, nos transportó mágicamente a las viñas, acariciando nuestros sentidos con el olor de las uvas, el terruño, las bodegas de Chiclana de la Frontera… Un maridaje perfecto que hizo que nos sintiéramos como en un chiringuito a pie de playa, viendo a través de la copa como el sol nos ofrecía uno de los mágicos atardeceres gaditanos.

El postre, no podía ser otro… pan de Cádiz, una exquisita mezcla de sabores, mazapán, confitura… concentrados en un pedazo de gloria.

Un taller que fue una delicia no solo en el plano gastronómico, sino en la satisfacción de haber tenido  un grupo participativo, con ganas de aprender y vivir, tal como se describió después, una experiencia inolvidable. Gracias a todos.

Para terminar, nos quedamos con las palabras que Luz nos dejó en su presentación, una frase muy acertada, a la cual nos adherimos con entusiasmo: “Hacer cocina con amor es la base principal para alimentar no solo el cuerpo, sino también el alma.”

Caí, gracias por venir, nos contagiamos y nos llenamos de vuestra sal, sin duda alguna.

Crónica de Amalia Fernàndez

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